Cuando terminamos un proyecto de investigación, llega el momento de compartir todo lo que hemos aprendido. Una de las formas más habituales de hacerlo en ferias, congresos o jornadas científicas es mediante un póster científico.
Un póster es mucho más que un cartel. Es una forma de contar una historia: qué queríamos investigar, cómo lo hicimos, qué descubrimos y qué conclusiones obtuvimos. La idea es que cualquier persona pueda entender nuestro trabajo con solo unos minutos de lectura.
Aunque cada proyecto es diferente, la mayoría de los pósteres científicos siguen una estructura muy parecida. Veamos qué partes no pueden faltar.
El título es la carta de presentación del proyecto. Debe ser breve, claro y reflejar de qué trata nuestro trabajo. Justo debajo suelen aparecer los nombres de los autores, el curso, el centro educativo y, si corresponde, el logotipo de la Feria de la Ciencia o del colegio.
En esta parte explicamos el punto de partida del proyecto. Es el momento de contar qué nos llamó la atención, qué problema queríamos resolver o qué pregunta queríamos responder.
No hace falta escribir mucho. Con unas pocas líneas es suficiente para situar al lector y despertar su curiosidad.
Después de presentar el proyecto, es importante explicar cuáles eran nuestros objetivos.
Por ejemplo:
Los objetivos ayudan a entender cuál era la finalidad del trabajo desde el principio.
Aquí contamos el proceso que seguimos para desarrollar el proyecto.
Podemos explicar:
Esta parte suele entenderse mucho mejor si la acompañamos con fotografías, esquemas o pequeños diagramas.
Esta suele ser la parte más visual del póster.
Es el lugar donde mostramos aquello que hemos conseguido: fotografías del proyecto, gráficos, tablas, prototipos, capturas de pantalla o cualquier otra evidencia que ayude a comprender el resultado.
Cada imagen debería ir acompañada de un pequeño pie de foto para explicar qué representa.
Al terminar el proyecto conviene hacer una pequeña reflexión.
Las conclusiones responden a preguntas como:
No hace falta escribir un texto muy largo; unas pocas ideas claras suelen ser suficientes.
Si hemos consultado libros, artículos o páginas web para realizar el proyecto, debemos indicarlo en el apartado de referencias.
También es un buen momento para agradecer la ayuda de aquellas personas o instituciones que han colaborado con nosotros, como profesores, familias, empresas o entidades colaboradoras.
Cada vez es más habitual que los pósteres incluyan un código QR que permita acceder a información adicional: una página web, un vídeo, una presentación o incluso una demostración interactiva del proyecto.
Es una forma sencilla de ampliar la información sin sobrecargar el póster con demasiado texto.
Un buen póster no necesita contener toda la información del proyecto. De hecho, menos suele ser más.
Procura utilizar textos cortos, imágenes de buena calidad y una distribución ordenada de los contenidos. Los títulos deben destacar y el tamaño de la letra debe permitir que pueda leerse a cierta distancia. Recuerda que el póster es un apoyo para vuestra explicación, no un documento para leer de principio a fin. Ejemplo: https://i.pinimg.com/vwebp/1200x/d2/57/e2/d257e236c8daf919d38f7b4d63b39cb0.webp
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| 202607220850166.jpg | Abrir |